Viento Norte en Marruecos 2009

Contado por Moncho Prada

En cuanto escuché la posibilidad de una nueva escapada a Marruecos para rodar con los buggys me apunté de inmediato. Desde el primer momento mi cabeza no hacia más que recordarme lo bien que lo pasé en el viaje del 2007 y en las posibilidades de esta nueva aventura. A continuación está el relato cronológico de unos días fantásticos por el sur de Marruecos.

 
     
 
Domingo, 1 de noviembre del 2009. Antes del amanecer me recogen Fernando y Chema. La emoción de un nuevo viaje a Marruecos se respira en el interior de la furgoneta. Esta, amplia y cómoda, nos permite un viaje sin las restricciones de pesos que impone el avión y que marcó el viaje del 2007. Todavía de noche recogemos a Juanillo en Palencia. Atravesamos la península por “La Ruta de la Plata” y al atardecer nos encontramos en Málaga buscando la salida adecuada para llegar a la casa de Raúl: "¿ha dicho la salida 287?", "¡no, era la 265!".... bueno, al final llegamos.
 
     
     
 
Lunes, 2 de noviembre del 2009 y Martes, 3 de noviembre del 2009. El ferry de Algeciras a Ceuta nos cambia de continente y poco después la furgoneta comienza a tragarse kilómetros. La poblaciones pasan ante las ventanillas sin detenerse:
Ceuta, Tetuan, Fes... en Kasbah el Mokeeer hacemos un alto para dormir en una habitación patera para cinco. Continuamos la ruta hacia el sur...Ifrane, Azrou.... Comer en el mismo restaurante de Erfou que hace 2 años me recuerda que a partir de aquí se extienden los grandes plateau de negra piedra volcánica, donde imaginarse rodando kilómetros y kilómetros no exige ningún esfuerzo. La turística y fascinante duna de Merzouga se levanta ante nosotros y será los próximos días como nuestra base de operaciones a la que regresar después de cada escapada. Pasamos la primera noche en la azotea del albergue de Omar, poco antes, mientras tomábamos un té antes de la cena, conocimos a Aika, una alicantina que está construyendo una asociación que busca integrar culturas enlazándolas a través de la danza.
 
     
     
 
Míercoles, 4 de noviembre del 2009. Tras subir a lo más alto de la duna de Merzouga, síntoma inequívoco de que hemos dormido bien, vamos a hacer entrega a la asociación Africa Nomadar, que construye Aika, del material didáctico que nos dio Caja Burgos y de una caja con ropa y juguetes que han traído Chema y Juan.
A partir de aquí vamos a la búsqueda del viento y de los mejores plateaus para rodar. Nuestra primera idea es ir por la pista que se extiende más allá de Taouz, pueblo donde termina la carretera. Pero nos dicen que está cortada, por lo que buscamos una pista alternativa que nos conduce a un grupo de montañas bajas que constituyen la frontera con Argelia. No tenemos viento, pero el paisaje es alucinante, el desierto tiene un ligero toque verdoso debido a las lluvias de los últimos meses. Comemos tarde y, aunque apartados de los pueblos, no nos libramos del bereber local que extiende sus piedras para vender. En esa zona el número uno del Top- Fósil lo ocupa el “diente de cocodrilo” que se encuentra en las montañas cercanas. Avanzamos un poco más hacia Argelia. Junto a las montañas exploramos las cuevas de donde se extraen los dientes de cocodrilo. Raúl se hace con su primera bolsa de piedras. Acampamos allí mismo, al amparo de una pequeña hondonada. Montamos las tiendas y Chefma nos prepara una deliciosa paella con huevos, chistorra, champiñones…ummm… excelente. Noche de tertulia, bromas y aprendizaje de nudos.
 
     
     
 
Jueves, 5 de noviembre del 2009. Nos levantamos con las primeras luces. ¡Hay viento! Poco, pero hay. Desayunamos, montamos los buggys y a rodar. Chema y Raúl salen por la parte más baja y pedregosa, mientras Juan y yo salimos arrastrados por la furgoneta hacia la parte más alta. Desde allí, la hamada tiene el canto más pequeño y se rueda mejor. Con poco viento y mucho trapo Juan y yo conseguimos llegar a Mfis, el destino marcado, un pueblecito a unos 6 km de donde salimos. Chema y Raúl llegan arrastrados por Fernando. A las afueras del pueblo nuestros buggys se convierten en el mejor juguete de los chavales locales.
Queremos llegar al plateau de Kemkemia que está situado al lado oeste de la duna de Merzouga, para ello y guiados por dos chicos locales, intentamos cruzar el arenoso palmeral, pero con la “furgo” es imposible. Deshacemos lo andado el día anterior y, junto a la carretera, nos paramos a rodar en el lago de Taouz. El lecho seco, arenoso y blando se suma al escaso viento y hacen que sea desalentador rodar. Hasta que no subimos al pedregal que se encuentra en la parte superior no se hace divertida esta segunda etapa del día. Permanecemos rodando hasta el atardecer. No hemos parado a comer, pero tampoco ha importado mucho. Con las últimas luces del día volvemos a Merzouga, vamos a “Suerte Loca”, el albergue de Youssef, el guía que tuvimos en el 2007. Montamos las tiendas en la duna y cenamos un abundante cous-cous. Luego excursión nocturna a la duna.
 
     
     
 
Viernes, 6 de noviembre del 2009. Llevamos varios intentos para pasar al plateau de Kemkemia situado al lado oeste de la duna de Merzouga. El problema radica en el lecho arenoso de un rio seco que cruza de norte a sur esta parte de la duna y que hace de barrera natural, impidiendo el paso de nuestra furgoneta. Hoy tenemos la intención de cruzarlo por la parte norte de la duna a pesar de que no hay viento. Con mucho cuidado nos movemos por pistas arenosas. Paramos a tomar un te en un albergue llamado Sandfish, que parecía perdido en la duna. Un rato de descanso, algunas indicaciones para encontrar un paso al otro lado y seguimos ruta. Ya atardeciendo llegamos al paso que nos habían indicado, está en un pueblo nómada llamado Hassi Talah, uno de los últimos pueblos nómadas que quedan en Marruecos. Justo en el paso están rodando una película unos estudios de Quazazate. Curioseamos un poco y nos percatamos de que por allí tampoco vamos a poder pasar. Con el sol escondiéndose en el horizonte decidimos volver al albergue Sandfihs. Gracias a los Gps y siguiendo milimétricamente el track marcado, podemos recorre las pistas y, aunque nos quedamos atascados en la arena, exactamente en el mismo punto donde nos quedamos por la mañana, llegamos al albergue. Una vez allí montamos las tiendas en una duna cercana, cenamos y por la noche nos invitan a sumarnos a los bailes y cánticos con los que agasajan a los escasos turistas que han llegado a pasar la noche. Nuestra botella de pacharán tiene bastante éxito.
 
     
     
 
Sábado, 7 de noviembre del 2009. Salimos del Albergue dispuesto a cambiar de sitio para rodar, ya que el viento no aparece por Merzouga. Tomamos ruta hacia el Cañon de Meareche. En Rissani decidimos hacer una alto para conocer la ciudad. Por 20Dh contratamos un innecesario guía que nos lleva por el mercado local. Ante nuestros ojos se agolpan los más tradicionales puestos autóctonos con sus plantas, colores y olores. Luego, una vez liberados de nuestro interesado guía, damos una vuelta por nuestra cuenta, seguidos de cerca por un fontanero beduino de Málaga.
Una parada para descansar en una terraza de la zona central, algunas compras y a la furgoneta de nuevo. Antes de llegar a Alnif cogemos una pista que atraviesa un prometedor plateau. Paramos en medio de la nada para comer y después probamos el viento con una cometa: imposible, se va por un lado y, al rato, vuelve por otro y no tiene fuerza. Para lo que si que sirve la cometa es para atraer a los chavales de un pueblo que se ve a lo lejos. En pocos minutos estamos rodeados. Volvemos a la carretera y seguimos hasta Alnif. Estamos en el centro de una de las regiones con mayor importancia geológica. Aquí, en todas las tiendas, se encuentran en abundancia fósiles de gran calidad de Trilobites, Goniatites, Orthoceres, etc.
Improvisamos una relajada reunión en una terraza y decidimos volver a Merzouga y “Si mañana no hay viento comenzamos el regreso parando en Fez, para conocer la ciudad”. Terminamos el día en el albergue de Omar, el cual no invita a dormir en la jaima que tiene montada dentro del recinto. Esa noche Chema se luce con una paella que comparten con nosotros Brahim y a Aika.
 
     
     
 
Domingo, 8 de noviembre del 2009. Tras las despedidas de rigor y una vez desmontados los buggys, comenzamos el regreso. Por el camino, una comitiva de mercedes S500, precedidos por dos grandes motos, nos echan literalmente de la carretera, abroncados incluso por haber tardado en salir al inexistente arcén, es el rey Mohammed VI de Marruecos. Tras el incidente, nuestro viaje continúa por el Valle del Ziz. Por la noche llegamos ha Midet, hace mucho frió y viento. Nos alojamos en el mismo hotel donde hace dos años coincidimos con el equipo del Dakar de Nani Roma. Un bonito hotel a un precio asequible. Excelente cena, buena cama y mejor desayuno. Un buen refugio para una noche muy desapacible.
 
     
 
 
Lunes, 9 de noviembre del 2009. Terminamos de atravesar el Atlas en un comienzo de día lluvioso, frió y con niebla. Una vez en Fez aparcamos la furgoneta y nada más atravesar la puerta de la medina nos aborda el jefe de los guías ilegales, que nos encasqueta, por un no muy módico precio, un guía que casi no habla español. Nos lleva a ver la medersa destartalada de Sahrij, la zona de curtidores, al más tradicional estilo, los talleres de metalistería, y alguna tienda más. Por nuestra cuenta vemos una diminuta escuela coránica y una cooperativa olivarera, pero no vemos el zoco, propiamente dicho con sus abigarradas tiendas y colores. Custodiados de cerca por nuestros guías, tomamos un bocadillo de pollo a modo de comida y decidimos concluir la visita. De nuevo en marcha, cambiamos la ruta de retorno, en esta ocasión lo hacemos por autopista. Hacemos noche en Larache.
 
     
     
 
Martes, 10 de noviembre del 2009 y 11 de noviembre del 2009. Larache es una bonita población costera que combina la parte colonial con la árabe más tradicional, en la que se encuentra el precioso barrio de la Alcazaba en azul y blanco, por el que damos un breve paseo matutino.
La autopista nos lleva rápidamente hacia Ceuta, por lo que decidimos hacer una alto en Castillejos, población pegada a la frontera, donde coincidimos con un curioso mercado de ropa y calzado, nuevo y usado. Allí tomamos un café en una terraza y observamos como respira el mercado: llama nuestra atención las señoras haciendo sus compras con sus coloridos trajes tradicionales. Una vez pasada la frontera, contemplamos Ceuta, desde el mirador de Isabel II, mientras damos cuenta de nuestras provisiones. A medias tarde ya estamos en el ferry de vuelta y, por la noche, tomando unas cervezas y unas tapas por el centro de Málaga. Al día siguiente recorremos la ruta de la plata para regresar a casa.
 
     
     
 

Corolario: Para mí, viajar sin una ruta prefijada, ha sido una nueva experiencia, negociando en cada momento donde dormir y si comer a las horas acostumbradas. Ha sido un viaje de compañeros, de paisajes, de gente amable, de risas (donde el “papel” de Juanillo fue fundamental y la chilaba mordida de los bereberes y el top fósil y…). Ha sido un viaje de pistas por el desierto. De arena y piedra. Con poco viento, pero bien aprovechado. Ha sido un viaje en furgoneta, de mucha furgoneta, y, sin embargo, en ningún momento monótono ni cansado. Repetiría, si es que se pueden repetir estas sensaciones.

Moncho.